Rudy ha vuelto para hacer campeón al Madrid

El Madrid se llevó la Supercopa tras fulminar al Barça con otra exhibición de ataque. Rudy fue el líder ayer, bien secundado por Carroll, Llull y Mirotic, de un arsenal ofensivo imparable para los azulgrana. Jawai ofreció una gran réplica, pero no bastó.

Ricardo González | 24/09/2012
Sí, queda claro, Rudy ha vuelto. De la NBA y de su lesión en la espalda, operada hace ahora seis meses. Y regresa para dominar en partidos especiales como el de ayer, para levantar trofeos y cortar redes para su colección personal, esa que le recuerda sus éxitos. De momento, en plena pretemporada, ha bajado al Barça de su trono en la Supercopa. Un torneo en el que el Madrid nunca había ganado desde que en 2004 se reinventara con un nuevo formato. Competición, además, en la que había perdido sus cuatro Clásicos, incluido el de hace dos campañas con aquella sangrante paliza que removió los cimientos de la sección y el proyecto Messina.
Algunos dirán que es el torneo de la galleta, pero a nadie le amarga un dulce, con vasito de leche, si es posible. Y no olviden que ganar es un hábito que fortalece: tres de los cinco últimos campeones de este trofeo repitieron luego en la Liga.
Vimos al mejor Rudy y vimos a un gran equipo, con varios jugadores desequilibrantes que cabalgaron sólo un paso por detrás de su estrella. Como Carroll, que recordó al de la Copa del Sant Jordi, con 17 puntos, a uno por minuto. Con Llull muy fuerte e incisivo encarando el aro, perfecto en las entradas, de base casi a tiempo completo. Era la apuesta de Laso y nada ha cambiado (Draper llega para ayudar, no para relegarle).
"La línea exterior del Madrid es increíble, me recuerda a la azulgrana de hace 10 años con Jasikevicius y Navarro", comparaba ayer el histórico Nino Buscató. Dinamita exterior contra la exuberancia de Jawai, que ronda los 140 kilos. Una bestia rápida y ágil, inabarcable, que machaca el aro con ferocidad. Los madridistas que añoraban a Tomic, que incluso le temían, se olvidaron rápido de él. El ogro culé es ahora el aborigen australiano. Imparable en Zaragoza, aunque los blancos sí minimizaron a Mickeal y Lorbek. Buen trabajo de Suárez, Mirotic, Reyes, Slaughter... El Barça resistió el primer arreón (31-42); no el segundo: 62-81.
Perímetro contra pintura. La próxima vez quizá estén Hettsheimeir y Navarro, cada equipo será algo mejor. Aunque el espectáculo ya fue de altura, la segunda final ACB más anotadora de la década: 179 puntos.