La “burbuja” del fútbol ha terminado. Grandes contratos, fichajes millonarios y derechos televisión son los principales instrumentos.

¿No habéis pensado alguna vez por qué un deportista genera tanto dinero? ¿Por qué ese espectáculo está mejor pagado que otros ámbitos con mayor beneficio social? Partamos de la base que un deportista cobra a razón de lo que genera para la entidad que le paga. Pero ese no es el punto. El tema es la fuente de los ingresos de determinadas “empresas futboleras”. ¿Socios, merchandising,..? No os confundáis, la mayor parte de sus ingresos residen en los derechos televisivos.

La “burbuja” del fútbol ha llegado a su fin. La universidad de Barcelona sacó en un estudio que la deuda acumulada de los equipos de la Liga asciende a 3.530 millones de euros al cierre de la pasada temporada pero que sus ingresos se situaron en torno a los 1.666 millones de euros. ¿Quién tiene la culpa de este desfase?

Hasta ahora, los partidos en abierto los compraba el grupo televisivo de turno simplemente para generar imagen con las audiencias. Todas esas audiencias desorbitadas no llegan a cubrir los gastos que generan los derechos televisivos. Ahora no se pagaran, el partido de la selección española es la primera señal.

Miedo del futuro. Contratos mega inflados, socios mal acostumbrados, prensa dando más bombo de algo insostenible. ¿Un club de fútbol genera ingresos? Lo primero que genera es ilusión y esta por desgracia para la mayoría cuesta mucho dinero en fichajes y contratos. Los clubes no se gestionan como empresas para buscar beneficios si no como sociedades anónimas que buscan resultados deportivos. En nuestra liga tenemos diferentes ejemplos de una buena gestión empresarial pero con un desgaste deportivo.

¿Qué empresas son las más poderosas? Las que pueden competir en el mercado internacional. ¿Qué partidos de la liga española de fútbol son atractivos para el resto del mundo? Barcelona y Real Madrid, pare usted de contar. Los demás equipos sufrirán, haciendo la brecha deportiva más extensa. Los contratos de los deportistas siguen ahí, los fichajes multimillonarios ya no se dan (salvo contadas excepciones) y el fútbol en televisión por lo menos en abierto dejará de existir pinchando así una burbuja creada durante muchos años.