comida de perros

En la cola para pagar en el supermercado una mujer le pregunta al hombre que tenía en frente:
- Oiga, ¿esa comida que lleva es para su perro?
El hombre sorprendido por la estupidez de la pregunta, le contesta:
- No, esta comida es para mi. Yo antes era un hombre muy gordo pero con la dieta a base de comida de perro llegué a perder 40kg!
- ¡Impresionante! ¿Y cómo lo hizo? – pregunta la señora intrigada.
- Pues se llena usted un bolisllo del pantalón con las volitas esas y se las va comeindo durante el día.
La gente de toda la fila, que habían puesto atención a la conversación, estaban asombrados.
- Lo que no sé exactamente que pasó, pero un día me desperté en el hospital con todo de tubos conectados a mi cuerpo.
Y la señora responde:
- ¡Pues debería de ser la comida de perro que le hizo algún efecto!
- No, según los médicos me atropelló un coche en medio de la calle cuando me había parado a lamerme las pelotas