El circuito húngaro es uno de los trazados más veteranos de la Fórmula 1

Hungaroring, el Mónaco sin raíles, es tradicionalmente conocido por su complejidad para realizar adelantamientos en su trazado. Sin embargo, en su primera edición, Nelson Piquet realizó una de las maniobras más impresionantes que se recuerdan. Y lo hizo sobre Ayrton Senna.

En 1983, hace treinta años, llegó al Ministerio de Relaciones Exteriores de Hungría un telegrama: a un tal señor Bernie Ecclestone se le había ocurrido celebrar una carrera al otro lado del Telón de Acero. Aunque Rusia era su objetivo, aconsejado por su amigo húngaro, Tamás Rohonyi, tuvo que conformarse con Hungría. Tampoco le salió bien la carrera urbana en Budapest que tenía en mente, así que la ciudad Mogyoród (a 18 kilómetros de la capital) fue finalmente su destino. Las autoridades húngaras sucumbieron a los encantos empresariales del británico y sus promesas de riqueza.

En realidad era un trato que beneficiaba a ambas partes: Hungría quería integrarse en el mundo occidental y Ecclestone deseaba expandir su negocio más allá de las fronteras tradicionales. Tres años más tarde, el 10 de agosto de 1986 (y tras sólo ocho meses de obras), Nelson Piquet ganaba el primer Gran Premio celebrado en Hungaroring. Un circuito amado y odiado a partes iguales, un procesionario para muchos, un reto para otros. Dicen que se ideó para ralentizar a los monoplazas y que la publicidad fuera más legible por las pantallas de televisor. Sea como fuere, 27 años después seguimos visitando año tras año este circuito. Sólo Mónaco y Monza pueden decir lo mismo.

DONDE TODO EMPEZÓ

Se suele decir que es el circuito talismán de Fernando Alonso. Básicamente porque allí ganó su primera carrera, en 2003. Pero lo cierto es que el español ha tenido en Hungría más sinsabores que alegrías: se ha marchado de allí sin puntuar en cuatro ocasiones, ha abandonado en tres, ha subido al podio 'sólo' en cuatro y nunca ha repetido victoria.

Pero para qué negarlo: aquel verano de 2003, del que ahora se cumplen diez años (que han pasado como si fueran diez meses), sigue en nuestros recuerdos endulzando una ilusión que entonces parecía imposible: festejar los triunfos de un compatriota en un deporte que entonces casi nadie seguía. Los que en su día vibramos con Ayrton Senna, Alain Prost y Nigel Mansell no podíamos creer que 'uno de los nuestros' estuviera ahora ocupando el cajón del podio que ellos pisaron años atrás. Y todo empezó en Hungaroring.

UNA PISTA CONTROVERTIDA

Han pasado diez años y Alonso no ha podido repetir en Hungaroring, pero sí nos ha dejado imágenes inolvidables, como aquella carrera de 2006 (la primera vez que llovía en el Gran Premio de Hungría) adelantando sin inmutarse. Aunque para adelantamientos, el que Piquet le propinó a su compatriota Senna en aquella primera carrera de 1986.

Durante su propia inauguración, el trazado no gustó a todos, y eso que entonces era mucho más revirado y lento, pues incluía algunas curvas y chicanes hoy desaparecidas. Por ejemplo, después de la segunda curva existía una sección que encadenaba dos eses consecutivas y que ralentizaba a los monoplazas. Hoy ha desaparecido y gracias a ello disfrutamos de la rápida curva tercera en bajada. Otra de las modificaciones más importantes tuvo lugar recientemente, cuando la recta principal fue alargada y construyeron un codo para facilitar los adelantamientos en frenada.



UN ESTRENO DE PELÍCULA

Pero en 1986 nadie pensaba aún en remodelaciones: estaban de estreno. Un deporte tan capitalista como la Fórmula 1 encandiló a doscientos mil espectadores que abarrotaron el trazado. Cuando se encendieron los semáforos verdes, Senna salió primero gracias a su Pole Position. Piquet caía al cuarto lugar, detrás de su compañero de equipo en Williams-Honda, Mansell, y de Prost. El francés perdía toda opción cuando entró en boxes con problemas y perdía cuatro vueltas respecto a la cabeza de la carrera. El brasileño aprovechó para remontar, y su compañero de equipo fue presa fácil. Poco a poco quedó claro que iba a ser un juego de brasileños; de brasileños que no se tenían mucha estima.

Piquet alcanzó la vuelta 42ª al mismo tiempo que hacía lo propio con el Lotus-Renault de Senna. El primer intento a final de la recta no dio resultados: Piquet probó por el interior al tiempo que Senna se cerraba para defender su primera posición. El Williams, que superó al Lotus en principio, no pudo más que bloquear los neumáticos, pasarse de frenada, derrapar y perder de nuevo la posición a favor de Senna. La lección estaba aprendida.



UN ADELANTAMIENTO ÉPICO

En el siguiente intento, el astuto Piquet tentó en el mismo lugar a Senna, que instintivamente volvió a cerrarse por el interior. Pero esta vez el de Williams cambió de trayectoria y se fue por el exterior. En una curva rápida y en bajada, era poco menos que un suicidio deportivo. El monoplaza de Grove notó la temeridad y quiso desbocarse de nuevo, escaparse del control de su alocado piloto. Pero en ocasiones las locuras funcionan. Piquet agarró con fuerza el volante, contravolanteó y derrapó como si fuera un coche de rallyes. Una imagen que ha pasado a la historia de este deporte.

Pudo recuperar el control y volver al interior de la curva cerrando la puerta a Senna, que ya trataba de recuperar la cabeza de la carrera. Piquet dejó boquiabiertos a todos los que decían que no se podía adelantar en Hungaroring, y no pocas críticas lanzó contra su compatriota: "Senna se movía de un lado a otro de la pista; no se puede pilotar así", se quejó aun a pesar de la tremenda alegría que compartió con los periodistas.

RECUERDOS MEZCLADOS

Desde entonces, desde aquella primera carrera, hemos visto casi de todo en esta pista. Deportiva y extradeportivamente. Desde el recital en 1989 del Ferrari 640 pilotado por Mansell (que partiendo desde la 12ª posición acabó ganando la carrera adelantamiento tras adelantamiento) hasta el esperpéntico atropello sufrido por Taki Inoue por un coche de asistencia del circuito cuando iba a apagar el fuego en su monoplaza tras, incluyendo la polémica en 2007 con Alonso bloqueando (voluntaria o involuntariamente, según las versiones) a Lewis Hamilton en la clasificación.

Hungaroring tiene muchos episodios vividos y muchos recuerdos mezclados. Y este fin de semana añadiremos alguno más.
Por Héctor Campos