Humilde y trabajador, tan sólo piensa en ser el mejor en su puesto y contribuir a los éxitos del equipo
Guillaume Rocquelin nació en Dijon (región de Borgoña), una bonita ciudad Francesa muy conocida por la famosa mostaza que lleva su nombre. Dijon fue sede del Gran Premio de Francia durante algunos años entre 1974 y 1984 en el circuito Dijon-Prenois. Allí creció Guillaume, ahora conocido como ‘Rocky’, viendo ganar en su país a pilotos de la talla de Mario Andretti, Niki Lauda o su compatriota Alain Prost. Con semejante escenario tan cerca de casa y viendo las gestas de los héroes de la época, no es de extrañar que al francés le empezase a despertar una gran pasión por el mundo de las cuatro ruedas. Tras muchos años de sacrificio, ahora disfruta de la recompensa del trabajo bien hecho, ya que junto a Sebastian Vettel como su ingeniero de pista, ha sido partícipe de los tres títulos del alemán, sumados a los tres de Red Bull.

Como todos en el mundo de las carreras, Guillaume Rocquelin vive por y para ellas. Son su pasión, algo sin lo que su vida, por lo menos ahora, sería como un puzzle al que le falta una pieza, no tendría sentido. Con la Fórmula 1 tan cerca de él desde pequeño en el mítico circuito de Dijon donde asistimos, entre otros, al épico duelo entre Gilles Villeneuve y René Arnoux en 1979, es comprensible que 'Rocky' quisiese formar parte de este mundo.

En 1989 ingresó en la 'Mechanical Engineering School' de Grenoble, donde estudió durante los siguientes tres años. En el año 1993 pasó a formar parte del equipo Reynard Racing Cars, donde dio sus primeros pasos como ingeniero de competición en la Indy Car. Allí trabajó durante 6 años hasta que se unió al proyecto British American Racing. Los siguientes años los pasó trabajando para PacWest Racing y Newman Haas racing, ambos equipos de la Indy Car. Poco después empezaría su aventura en la F1, de la mano de BAR Honda en 1999 para más tarde unirse a Red Bull en 2006 y vivir todo el proceso de crecimiento de un equipo que actualmente domina en la Fórmula 1 y en el que ocupa un puesto fundamental como ingeniero de pista de Sebastian Vettel, tricampeón del mundo de Fórmula 1.

Entre carrera y carrera apenas le queda tiempo para hacer algo de running en los circuitos y tocar la guitarra, uno de sus hobbies favoritos. Sin embargo, ha sacado un hueco durante sus vacaciones y contarnos cómo es el trabajo de este experimentado ingeniero de pista, responsable también de los éxitos de Sebastian Vettel.

Pregunta: Se le acabaron las vacaciones y ahora con la carrera de Spa toca volver al trabajo en agosto ¿Qué tal ha pasado sus dos semanas de descanso veraniego?

Guillaume Rocquelin: ¡Se me han pasado muy rápido! He estado en Francia visitando a mi familia y disfrutando de unos días de relax en una villa en Provenza.

P: ¿Cuanto tiempo lleva trabajando en la F1?

G. Rocquelin: Estuve un año trabajando como ingeniero durante el primer año en la categoria de British American Racing colaborando con Ricardo Zonta, así que, sumando la temporada que llevamos en curso, este viene siendo mi noveno año en la F1.

P: Cuando estudiaba ingeniería mecánica ¿Tenía claro por entonces que quería llegar a la categoría reina o fue una inquietud que le llegó después?

G. Rocquelin: ¡Sí lo tenía clarísimo! Creo que debía tener unos 16 años, cuando estudiaba bachillerato. Ya entonces pensaba que quería trabajar en el mundo de las carreras, por lo que empecé a barajar las mejores opciones para estudiar lo que me parecía más interesante dentro del mundo del motor. Busqué qué oportunidades de carrera me ofrecía este campo y es cuando me decidí por la ingeniería.

Mi vida no ha cambiado mucho desde que trabajaba con David Coulthard en el 2006

P: Su vida habrá cambiado mucho desde que es el ingeniero de carrera de un nada menos que triple campeón del mundo de F1...

G. Rocquelin: La verdad es que mi vida no ha cambiado mucho desde que trabajaba con David Coulthard en el 2006. Obviamente, gracias a internet y a las redes sociales, cualquiera que esté trabajando cerca de los pilotos está expuesto a darse a conocer. Pero sí, ahora hay un número limitado de gente que ha comenzado a reconocerme y algunos medios me piden entrevistas como ésta. Pero mi vida en sí no ha cambiado en absoluto. ¡Al menos a mis dos hijos pequeños no les importa si soy el ingeniero de un triple campeón del mundo o si fuera simplemente fontanero!

P: ¿Como es su día a día en las carreras?

G. Rocquelin: Pues yo suelo viajar a las carreras los martes (si la carrera es fuera de Europa) o el miércoles si son carreras en Europa. El jueves lo paso entero en el circuito. Tenemos varias reuniones con miembros del equipo, ingenieros, mecánicos, hay que preparar los coches y hay que recorrer y analizar el circuito a pie con el piloto. La jornada suele terminar alrededor de las 20 o de las 23h de la noche, después de la última inspección técnica final para cerciorarnos de que todo está perfectamente. El viernes es otra historia; Si todo va bien, cuando acaban las dos sesiones de prácticas, tenemos el análisis post-entreno, organizamos el plan de trabajo y su ejecución para el día siguiente y para acabar tenemos que pasar el análisis de la FIA para comprobar que esté todo legal. Solemos terminar alrededor de las 2 ó 3 de la mañana, dentro del toque de queda. El sábado es un poco parecido para nosotros, sólo que acabamos el día llevando los coches al Parc Fermé (parque cerrado) de la FIA. Suelo estar de vuelta en el hotel alrededor de las 20:00h, por lo que ¡es el único día que puedo cenar fuera del hospitality! Normalmente, si tengo un rato libre, me voy a hacer algo de running o simplemente me quedo descansando en mi habitación y aprovecho para llamar a la familia.

P: Y llega el domingo, día de carrera...

G. Rocquelin: Sí, el domingo lo empiezo con un poco de sueño ( risas ). Llego al circuito alrededor de las 8 de la mañana. Entonces tenemos una gran reunión, terminamos de hablar sobre la estrategia a seguir y poco más. Luego nervios, tensiones... y si conseguimos la victoria un poco de celebración, pero sin pasarnos. Después de la carrera tenemos otra reunión donde analizamos a fondo todo lo ocurrido y cómo ha sido la respuesta del coche. Podemos terminar perfectamente a las 19:00h de la tarde. Después toca ir al aeropuerto y ¡vuelta a casa!

P: Y el lunes descanso ¿no?

G. Rocquelin: Lo cierto es que no. El lunes solemos estar de vuelta al trabajo. Hay mucho trabajo y muchas cosas que preparar. Hay que seguir analizando la carrera anterior y preparar la siguiente, revisar datos de años anteriores, ponernos al día con el departamento de desarrollo, llamar al piloto...

P:¿Qué nivel de responsabilidad tiene el ingeniero de carrera en la elección de la estrategia a seguir en la carrera?

G. Rocquelin: Contamos con un equipo de especialistas dedicados a la estrategia en los cuales confío plenamente. Ellos tienen más información y más herramientas que yo para hacer la llamada correcta en el momento adecuado. Sin embargo, cuando se recomienda una estrategia concreta y aunque como digo, yo no tengo la última palabra, sí que se tiene en cuenta mi opinión y formo parte de la decisión real para juzgar si el coche, el piloto y las condiciones de la pista son realmente las adecuadas para ello. En última instancia, yo soy el responsable de la aplicación de esa estrategia.

P: Entiendo entonces que no siempre podrá decirle a su piloto aquello que quiere oír por su radio, como por ejemplo el famoso "Multi 21" en el pasado Gran Premio de Malasia. ¿Cómo vivió aquella incómoda situación?

G. Rocquelin: Lo cierto es que para mi no fue tan incómoda. Yo simplemente cumplía ordenes. Está claro que la relación entre piloto e ingeniero está basada en la confianza, pero al igual que no necesariamente debes ser su mejor amigo, tampoco necesariamente le tienes que decir siempre aquello que él, como piloto, quiere oír. Me gusta pensar que ese es el enfoque adecuado a largo plazo, yo trabajo para el equipo y Sebastian (Vettel) lo sabe, él me respeta por eso.

P: ¿ Cuál ha sido su momento más duro trabajando en la categoría?

G. Rocquelin: Probablemente fue en el año 1999 en el circuito de Spa cuando trabajaba para BAR. Aquel año, en la calificación, se estrellaron los dos coches en la famosa curva de Eau Rouge. Tuvimos que trabajar toda la noche para arreglarlos a tiempo, y al día siguiente tampoco terminamos la carrera con ninguno de los coches. Fue horrible. Lo cierto es que aquella temporada fue muy difícil, quizás la más dura de mi carrera. Venia de cosechar algunos éxitos en la Champ Car y allí estaba, en mi primera temporada de F1 sin conseguir un sólo punto. ¡Una temporada para olvidar sin duda!

La presión que más siento es la que yo mismo me pongo y que no ha cambiado en los últimos 10 años

P: Quién le iba a decir que años después iba a ganar tantas carreras y tres mundiales consecutivos... ¿Se trabaja con menos presión después de haber conseguido unos resultados tan buenos?

G. Rocquelin: Rotundamente no. Para mi ganar uno o tres campeonatos nunca ha sido un objetivo en sí mismo. Aquí eres tan bueno como lo haya sido tu última carrera. Nadie te va a decir "Oh, has perdido la carrera, pero no pasa nada, has ganado muchas carreras anteriormente". Así es como funciona esto. La presión por ganar siempre está ahí. Sé que es un cliché, pero, personalmente, al final del día sólo puedo preocuparme de mi área de especialización. De haber hecho mi tarea correctamente. Ganar un campeonato depende de muchos otros factores: tener un buen coche, el piloto, el motor, las paradas, etc. y yo no puedo manejarlo todo, así que no me estreso por ello. La presión que más siento es la que yo mismo me pongo y que no ha cambiado en los últimos 10 años.


P: Cuéntenos, ¿cómo afronta la segunda parte del Campeonato?

G. Rocquelin: Siendo sincero, no hay mucha diferencia entre el enfoque actual en comparación con la primera mitad de la temporada. Cada victoria son 25 puntos y es lo que queremos y un abandono son cero puntos, y esto es, obviamente, lo que no queremos. Desde el 2009, cuando empezamos a pelear por el título con Sebastian, hemos empezado a trabajar y pensar en el campeonato, no sólo pensar en ganar carreras. Un campeonato se puede ganar aún cuando estas muy atrás a mitad de la temporada, como nos pasó a nosotros el año pasado, lo que significa que también se puede perder con un amplio margen. Sólo el esfuerzo continuo es lo que trae los resultados. Estar al frente o detrás no marca la diferencia hasta que todo ha terminado.

P: Y si todo acaba bien este año para ustedes y ganan el cuarto título con Sebastian, ¿cómo lo celebrará?

G. Rocquelin: Creo que pensar en cómo celebraría el Título ahora sería demasiado presuntuoso.
Por Sebastian Lorenzo